EL ERE en Orange y Jazztel vuelve a evidenciar el fracaso de un modelo sectorial basado en el despido y la precarización

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​La Unión General de Trabajadores rechaza el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) presentado por Orange para las operadoras Jazztel y Orange, al entender que los despidos y la destrucción masiva de empleo es una fórmula injusta con los trabajadores y las trabajadoras, antisocial y que atenta contra la economía del país.

Además, esta iniciativa reafirma el fracaso de reguladores, legisladores y empresas, incapaces de ponerse a trabajar de forma conjunta para consolidar el sector de las comunicaciones como punta de lanza de la nueva Economía Digital, basada en empleo de calidad y que permita salir a nuestro país de la crisis por el camino de la innovación, la tecnología y la I+D.

La citada empresa presenta un ERE que, en la práctica, supone el despido de una plantilla equivalente a la que ahora mismo emplea Jazztel, maquillando las cifras con la creación de nuevo empleo en plataformas de atención al cliente que ni siquiera están incluidas en el proyecto de fusión y que crearán empleo mucho más precario, temporal y  estacional. En el fondo, la propuesta de Orange es despedir a una plantilla del tamaño de la de Jazztel a cambio de crear empleo de peor calidad, precario y peor pagado.

Este ERE es la consecuencia de una regulación claramente fallida, únicamente basada en una perniciosa guerra de precios, que no aporta ni valor ni futuro al sector de comunicaciones. En numerosas ocasiones, UGT ha reprochado a los reguladores – principalmente la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y la Comisión Europea– la inexcusable omisión de la cuestión del empleo en cualquier iniciativa regulatoria. Esta forma de regular de espaldas al empleo se traduce, desde 1998, en la pérdida del 37% de los puestos de trabajo en el citado sector (36.000 empleos) y el 26% desde 2008 (21.500 empleos menos en sólo seis años) como consecuencia de las desafortunadas políticas regulatorias.

El Gobierno, responsable final de las políticas sectoriales, se muestra indolente ante la sucesión de despidos que se vienen produciendo en el sector, un hecho éste que ni siquiera ha merecido una valoración por parte del Ejecutivo o del ministerio competente. Sin embargo, ante idénticas fusiones entre operadoras en países de nuestro ámbito, como Francia, sede del Grupo Orange, los gobiernos han exigido que el proceso de consolidación, bajo ningún concepto, implique despidos.

Conviene recordar que se está destruyendo empleo de alta tecnología, con alto valor añadido, muy cualificado, imprescindible para consolidar un cambio en el modelo productivo del país. Puestos de trabajo de alta calidad, con contratos indefinidos y salarios dignos. Justo la tipología de empleo que necesita España y no la precarización y la pobreza laboral que fomenta el Gobierno del Partido Popular.

Finalmente, hay que denunciar un perfil de empresa, como el que representa Orange, que en lugar de apostar por fórmulas organizativas y de optimización de recursos, optan por el despido como única opción, renunciando así a mejorar la calidad del servicio, la atención al cliente y a dotar de eficiencia a sus procesos. Compañías, como Orange, segunda operadora por cuota de mercado de banda ancha y de telefonía móvil en España, que prefieren destruir antes que construir, que desvelan su falta de compromiso con la sociedad española.

UGT siempre ha apostado por un sector de las comunicaciones sólido, innovador y dinámico, sobre el cual se asiente la necesaria evolución hacia un modelo económico basado en la nueva Economía Digital, que nos permita salir de la crisis gracias al crecimiento sostenible, que genere puestos de trabajo con mayor cualificación técnica y, por tanto, con mayor empleabilidad y mejores condiciones laborales.

Para lograr ese objetivo, UGT considera imprescindible la presencia de operadores de telecomunicaciones fuertes, que apuesten por un modelo sectorial basado en la competencia sobre infraestructuras, lo que conlleva inversión, innovación, crecimiento y empleo.

La Unión General de Trabajadores quiere volver a denunciar públicamente la indolencia, la desidia y la inacción de la CNMC, del Gobierno y de empresas como Orange, algo inadmisible en un país donde el paro alcanza cotas insoportables y la creación de empleo debería ser un objetivo prioritario para todos.