La salida de la crisis sólo será posible con un crecimiento real de los salarios

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Los datos del IPC, que encadena su octavo mes en negativo, ponen de manifiesto la fragilidad de la recuperación de la economía española. UGT subraya que la salida de la crisis pasa por una reactivación del consumo de las familias que sólo será posible si además de un crecimiento real de los salarios, se produce un verdadero aumento del empleo de calidad y por eso hace un llamamiento a la patronal para recuperar cuanto antes la negociación del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva ya que éste contribuiría a mejorar las potencialidades de recuperación. El sindicato considera que ahora toca crecer más y de forma equilibrada, crear más y mejor empleo y potenciar un cambio de nuestro modelo de crecimiento de futuro y la mejora salarial es garantía de más crecimiento, más empleo y más justicia en el reparto del crecimiento y la riqueza nacional.

Según los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la evolución anual del IPC encadena su octavo mes en negativo, a pesar de que aumenta ligeramente respecto al mes anterior, y se sitúa en el -1,1%. Por su parte, la tasa mensual de la variación de los precios se sitúa en 0,2%, esto es, un punto y ocho décimas por encima de la tasa mensual del mes de enero.

Por su parte, la inflación subyacente, que mide la variación general de precios descontando los alimentos no elaborados y los productos energéticos, se mantiene en el 0,2%,  misma tasa que el mes anterior, es decir, 1,3 puntos por encima del IPC general.

En el mes de febrero la tasa de variación anual del IPCA sigue en negativo y se sitúa en el –1,2%, tres décimas por encima de la registrada el mes anterior (-1,5%). La variación mensual del IPCA es del 0,1%. De este modo, el IPCA de España se sitúa casi un punto por debajo de la tasa media de la eurozona, también en negativo, es del -0,3%, tres décima por encima que el mes anterior (-0,6%).

Valoración 

Los datos del IPC conocidos hoy ponen de manifiesto que el riesgo deflacionista de nuestra economía no se aleja, y es consecuencia de la fragilidad de la recuperación de la economía española, que está muy lejos de las familias y los trabajadores de nuestro país. 

Los datos ponen de manifiesto que a pesar de los relativamente mejores resultados de 2014 en términos de actividad económica, no es posible afirmar que España haya salido de la crisis en un país donde hay casi cinco millones y medio de parados, que elevan la tasa de desempleo hasta casi el 24% de la población activa y con una situación del paro de larga duración se ha ido extendiendo con el avance de la crisis hasta superar los 3,3 millones en 2014. Además, el consumo interno no se recupera dada la falta de fluidez del crédito hacia familias y Pymes y debido al elevado endeudamiento al que están sometidos pero además porque esa caída de los precios no se ve compensada por la caída de salarios y pensiones en España, dado su deterioro continúo de los últimos años. 

Por eso la salida de la crisis pasa por una reactivación del consumo de las familias, que solo será posible si además de un crecimiento real de los salarios de los trabajadores se produce un verdadero aumento del empleo, pero del empleo de calidad. En este sentido, desde UGT venimos advirtiendo del peligro de la precarización del empleo, no solo y sobre todo para los trabajadores, sino también para a economía en su conjunto, hecho que se reflejan en todas las estadísticas  laborales, que ponen de manifiesto que se trata de un empleo más precario, de peor calidad, con más temporalidad, mayor temporalidad involuntaria y salarios más bajos.

Por ello, la mejora salarial debe estar en el centro del contenido de un nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC). Y en este sentido el AENC debe garantizar el crecimiento real de los salarios porque la negociación colectiva tiene que apostar por el crecimiento de los salarios reales para consolidar la reactivación y reducir las situaciones de pobreza laboral que se han generado durante la crisis. Los trabajadores deben participar de la nueva etapa de crecimiento con más empleo, de más calidad y con mejores sueldos. Por eso no es posible firmar un nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva si no se recogen criterios salariales coherentes con la situación: si la economía mejora y la productividad aumenta, el crecimiento real de los salarios debe estar garantizado.

Así, los resultados de la negociación colectiva en el pasado mes de enero (últimos datos disponibles) señalan que se han registrado 343 convenios que afectan a 1.034.549 trabajadores de 84.852 empresas con una subida salarial media de 0,63%. Los convenios nuevos son 35 y alcanzan a 108.269 trabajadores con tienen una subida salarial de 0,47% mientras los convenios revisados son 308, para 926.280 trabajadores con una subida media de 0,65%. De los convenios firmados, 244 son convenios de empresa que afectan a 74.717 trabajadores y recogen una subida salarial media de 0,56%; y 119 de ámbito superior a la empresa, que dan cobertura a 959.832 trabajadores con una subida media de 0,64%.

En este escenario, UGT advierte que la cláusula de revisión salarial se recoge sólo en el 12,5% de los convenios y afecta únicamente al 15,8% de los trabajadores con convenio para 2015. El continuo descenso de esta cláusula y su cobertura actual resulta manifiestamente insuficiente por lo que UGT señala que es preciso incorporar estas cláusulas en el mayor número posible de convenios colectivos para preservar la negociación salarial firmada de los incrementos de precios por encima de la previsión. Y más ahora cuando ya hay analistas que advierten en sus previsiones a partir de la segunda mitad de año, la tendencia del crecimiento de los precios será positiva.

Así las cosas, la propuesta salarial de UGT para el nuevo AENC es razonable y ajustada, y los crecimientos salariales que se plantean son asumibles por las empresas de nuestro país. Por ello, llamamos a la patronal a recuperar la negociación cuanto antes y poder buscar el cierre de un acuerdo, porque de lo contrario sería un auténtico fracaso. La situación es complicada pero también lo fue anteriormente y los acuerdos a los que llegamos entre 2012 y 2014 han sido, probablemente, la mejor carta de presentación de la economía española en los escenarios internacionales. 

Además, este acuerdo contribuiría a mejorar las potencialidades de recuperación de la economía española. Porque para UGT ahora toca crecer más y de forma equilibrada, crear más y mejor empleo y potenciar un cambio de nuestro modelo de crecimiento de futuro. Y para ello, los salarios deben crecer en términos reales. Sin una reactivación de la demanda de las familias no es posible salir de la crisis, porque la mejora salarial es garantía de más crecimiento, más empleo y más justicia en el reparto del crecimiento y la riqueza nacional.

Y en este sentido debe dirigirse también la política económica europea. Ya es hora de abandonar los recortes salariales y sociales y apostar por más inversiones y mejor empleo, con el fin de reactivar la economía y el empleo, alejar el espectro de la deflación y la trampa de la deuda y elevar la productividad, lo que requiere empleos de calidad y el incremento de la competitividad futura. Europa necesita una nueva estrategia colectiva, porque la austeridad aplicada desde 2010 ha fracasado para toda Europa puesto que solo se ha traducido en desigualdad y pobreza. Europa necesita un nuevo impulso, pero no el del Plan Junker, sino un verdadero plan de inversiones, ambicioso, como el que propone la Confederación Europea de Sindicatos (CES) para aumentar la inversión un 2% del PIB anual durante los próximos diez años,  excluir la inversión pública en industria e infraestructuras del déficit de cada país, y  o establecer una nueva pauta más coherente de reducción del déficit y la deuda. Esto debe ir acompañado de una política fiscal europea que coordine los impuestos sobre el capital, que erradique los paraísos fiscales y combata el fraude fiscal, una apuesta pública por las actividades que generen más valor añadido, y más diálogo social.

En este sentido, en Europa es necesario que la actividad económica crezca de manera sostenida para que pueda ser capaz de crear empleos de calidad, estables y con derechos. No vale con imponer reformas laborales que precarizan más el empleo y dinamitan las relaciones laborales, como ha ocurrido en nuestro país,  sino que es necesario reforzar la negociación colectiva y fortalecer los sistemas de formación, apostar porque los salarios mínimos garanticen remuneraciones dignas en todos los países de la Unión Europea, diseñar políticas de empleo eficientes, promover nuevos yacimientos de empleo y elevar la participación de los trabajadores en las empresas, reforzando el diálogo social a todos los niveles, tal y como UGT manifestó el pasado 5 de marzo en la Conferencia de Alto Nivel de la Comisión Europea sobre Diálogo Social, celebrada en Bruselas.

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